¿Qué me queda?
Somos lanzados a este mundo sin nada, porque no hay propósito, sólo existencia. Y nada vive sin un gramo de miseria.
Aún sabiendo esto, ¿Qué me queda?
Una ambición que se desborda por los poros de un cuerpo débil, frágil, lleno de adicciones, sesgos y una certeza delirante que proclama: Soy diferente.
Y sabiendo esto, ¿Qué me queda?
Moverme, no por validación, sino porque detenerme un segundo supone una traición a mis ser.
Busco mi kleos aphtiton. Nada de mierda de reconocimiento fugaz. No.
Me sentaré en la mesa de los grandes.
Aportaré. Dejaré el mundo distinto a como lo encontré. No será mejor, pero sí incómodo, perturbador, asqueroso... y más entendible.
Sabiendo esto, ¿Que me queda?
El mejor vino en el frasco más tosco y sucio de barro. Una obsesión, adicción que no quema. Corroe.
Una peste negra mental que no busca cura.
Solo queda avanzar. Mejorar el frasco. Evolucionar el cuerpo.
Más inteligente.
Más fuerte.
Más capaz.
Más libre.
Libre de de presiones y expectativas ajenas.
Soy esclavo de mi decisión. Decido a quién servirle. Y escojo la gloria eterna forjada con pilares de sacrificio que nadie, excepto yo, pudo haber entregado.
Sabiendo todo esto, te presto mi proclama:
"Déjame demostrarME de lo que es capaz una vida humana".


¡Dios! Me has dejado sin palabras... 🫢